Reacciones a la Sentencia del TSJ de Castilla y León
Artículo de opinión de Paco Alcantara publicado en El Día de Valladolid.
Jueves 10 de abril de 2008 ·
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Las reacciones a la Sentencia del TSJ de Castilla y León en relación a la ilegalidad cometida por la Junta de Castilla y León para permitir el proyecto de una estación de esquí en San Glorio han sido muy numerosas.
Muchas de esas opiniones, especialmente las publicadas en los diarios leoneses, que se han posicionado firmemente a favor del proyecto -dos de esos diarios son propiedad de sendas empresas constructoras-, han puesto, claro, el grito en el cielo, clamando contra el ecologismo y llorando la oportunidad perdida para los habitantes de las comarcas donde se pretendía instalar la estación. Los pueblos siguen siendo utilizados como moneda de cambio.
Es una lastima que esas mismas personas no propongan que se instale una imprenta de la prensa provincial, por poner un ejemplo, en el casco urbano de Riaño o de Boca de Huergano, ¿acaso no podrían contratar un buen número de personas?
La respuesta a esos que están escribiendo, y de paso insultando, a favor del proyecto -a cualquier precio- y en contra de los jueces y los grupos ambientales... la respuesta está en la Sentencia.
En fin, traemos a estas líneas la opinión escrita de Paco Alcántara, que entre otras cosas dice verdades como puños.
OSERAS MILLONARIAS
Paco Alcántara
La sentencia que rechaza la construcción de una estación de esquí en San Glorio no solo ampara a los osos y al resto de bichos que campean en esos parajes, sino que defiende la legalidad. Esta afirmación, debería de escribirla cien veces más de un responsable político. ¡Qué pesadez con comparar el bienestar de estos plantígrados con el de las personas que viven en las montañas palentinas y leonesas! Quiénes ahora se rasgan las corbatas y denuncian supuestas animadversiones de los jueces al desarrollo de esta zona, ¿no han pensado que los magistrados lo único que han certificado es que ninguna administración puede rebajar el nivel de protección de un espacio natural, sin avalarlo con informes técnicos y científicos, porque es imprescindible asegurar que no se producirá ninguna degradación medioambiental?
Es tan difícil entender que la Junta sabía que ningún geógrafo, ecólogo, demógrafo, abogado, ingeniero de montes o biólogo independiente pondría su firma avalando el desaguisado que la Administración regional pretendía perpetrar en los entornos del Valle de Lechada. Y no lo rubricarían, entre otras razones porque perderían toda su credibilidad profesional. Esos jueces, a los que ahora se quiere inmolar, sí se basaron en informes de catedráticos como Estanislao de Luis Calabuig, Premio Castilla y León de Medio Ambiente, para fundamentar sus razonamientos.
Porque la demagogia no ha venido de la mano de los grupos ecologistas que acudieron a los tribunales intuyendo una legalidad, sino de quienes afirman, cansinamente, que no existe más motor para el desarrollo de estos pueblos que una Estación de Esquí. Es mentira. El Alto Carrión y las montañas de Riaño languidecen a pesar de los cientos de millones de euros que han llegado a estos pueblos a través de distintos programas de fondos europeos. Mejor harían en repasar en qué se han gastado esas voluminosas cantidades. ¿Cuántos de los proyectos anunciados han resultado viables? Incluso puede que al revisar ciertos documentos descubran que buena parte de los beneficiarios gastaron estas ayudas en comprar pisos en las capitales. Consideraron que el ladrillo en una gran ciudad era mejor inversión que apostar por un territorio que, desde la construcción del pantano de Riaño, la disminución de la actividad ganadera y las crisis de la minería, no ha encontrado sus señas de identidad.
Nadie duda de que esta estación de esquí iba a propiciar nuevos ricos. Desde luego. Algunos surgirían de esos propietarios que suspiraban por vender sus terrenos, que, con las modificación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, se recalificarían como parcelas edificables. Porque, no se engañen, tan idílico escenario de supuesto desarrollo rural encubre un ambicioso proyecto urbanístico que hasta puede que tuviese la publicidad preparada con eslóganes como éste: Casas en el corazón de la Montaña Palentina tan confortables como las oseras.
Por ahora tendrán que guardar los carteles. Los osos no son los únicos que suspiran.