San Glorio
Andan estos días algunos de nuestros más famosos gobernantes y demás personajes de la farándula política, empujando todos a una, para perpetrar la estación de esquí de San Glorio.
Miércoles 5 de mayo de 2010 ·
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Esta forma de actuar, dada su gran comodidad, se está volviendo rutinaria en cada una de las actuaciones de nuestros gobiernos, pero el caso de la Junta de Castilla y León y la estación de esquí de San Glorio, llega mucho más allá para favorecer esos intereses empresariales. Se está vulnerando ni más ni menos que la Constitución, al promover una ley a todas luces ilegal, que si nadie lo remedia será aprobada mañana tirando de rodillo. De esta forma, cuando la justicia quiera actuar, el desaguisado ya estará hecho.
Y como en ese carro se viaja sentados en sus comodos sillones, rascándose la barriga y sin necesidad de calentarse la cabeza, pues a él se suben todos nuestros inclitos sesudos con algún tipo de responsabilidad en estas tareas, con la intención de apuntarse un tanto aunque sea en fuera de juego y con todo tipo de trampas. Y si además queda alguna tajada suelta pues mucho mejor.
Y como no podía ser de otra forma, es decir, al abrigo de la mayor de las hipocresías, no tienen el más mínimo reparo en espetarle a la opinión pública que el respeto a la naturaleza y a las reglas del juego están garantizados, faltaría más. Además, pretenden hacernos creer que con esto, se solucionan los problemas quizas de toda la cordillera cantábrica, aunque con toda probabilidad serán algunos menos los solucionados e incluso lo que supondrá a largo plazo es agravarlos, sobre todo para sus actuales pobladores, cuando se percaten de que se han convertido en extranjeros en su propio pueblo y tomarse un café pase a ser un capricho.
Si todo el dinero que se va a invertir en favorecer a los promotores urbanísticos que se esconden detrás de esa especie de máscara de ’menos mal que he venido yo’, se utilizase en favorecer iniciativas menos desarrollistas, que seguro las hay a lo largo de toda la geografía de la comunidad, otro gallo nos cantaría. Vaya usted a pedir un duro para empezar un pequeño negocio y comprobará como con toda probabilidad su tramitación le supondrá más gastos que lo que vaya a recibir. Promueva sin embargo acciones a lo grande como ave’s, autovías, minas a cielo abierto, estaciones de esquí, megaparques eólicos o cualquier otra con tal de que sea a lo bestia y verá como el dinero le llueve. Y por supuesto no se preocupe por el medio ambiente que todo es compatible y si no lo es, la Junta se lo compatibiliza.