Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica

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Osos y Turismo

OSOS Y TURISMO

A raíz del artículo publicado por EL PAÍS sobre la problemática de las actividades turísticas en áreas oseras se han sucedido las noticias y las declaraciones. La Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, así como otras organizaciones ambientalistas, ya se opuso hace unos años a una propuesta para la explotación turística de los escasos osos cantábricos. La imagen de la especie, muy implantada ya en los espacios naturales cantábricos, es utilizada por hosteleros y empresas agroalimentarias, pero un turismo ligado a "ver osos" es extremadamente complejo y puede añadir problemas a la especie en un enclave tan frágil como la Cordillera.

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Lunes 5 de mayo de 2008 · Enviar por email · Versión imprimir · Visitas: 3239


Durante las últimas dos décadas el turismo de naturaleza ha crecido de una forma espectacular en áreas de montaña como la Cordillera, un lugar en el que observar fauna es difícil por la orografía y la elevada cobertura forestal. Sin embargo, la inmensa mayoría de los visitantes cubren su demanda disfrutando de un entorno natural en el que saben que existen animales como el oso, el lobo o el urogallo. Esa es ya una etiqueta de calidad ambiental.

Crear una oferta de observación de osos puede acarrear serios problemas. La Cordillera no es África (donde se observan leones), ni los osos son como los tigres de India. Los osos cantábricos precisan ambientes poco alterados y ya soportan una presión elevadísima de numerosos impactos humanos y añadir nuevas actividades en su medio puede ocasionar perturbaciones.

Cómo se exponía recientemente en un artículo de opinión de la revista Quercus, referido al turismo ornitológico, "cuando hay dinero de por medio y consenso en que algo es positivo, resulta muy difícil establecer luego esas limitaciones" ...



EL OSO SE HABITÚA AL HOMBRE

- El oso pardo cantábrico pierde el miedo y entra cada vez más en los pueblos.

- Una empresa británica organiza sin permiso viajes para avistar el animal.


Rafael Méndez

El 23 de agosto de 2004, los vecinos de Somiedo (Asturias) descubrieron un osezno comiendo en sus panales. Cada día durante más de una semana el oso, de año y medio y lomo plateado, se dejó ver por allí. Comía tranquilamente la miel y hasta se dejaba fotografiar. Lo bautizaron como Abeyeru (Abejero). No tenía miedo al hombre. Otro: en diciembre de 2004, un osezno entró varios días seguidos en las casas de Quirós: tiró contenedores y comió pienso. Sus huellas quedaron marcadas en la puerta metálica roja de uno de los garajes. Y sus pisadas sobre la harina le delataron en otro de los lugares que visitó. Asturias se opone a que los animales sean un reclamo turístico. 20 años sin disparos han hecho que los osos jóvenes teman menos al hombre.

No son casos aislados. Hay decenas. Cada vez más. Y aunque es un síntoma de la buena conservación de la especie, también revela un problema: el oso pardo cantábrico se está habituando al hombre. Lo que hace 20 años era insólito, cruzarse con un oso pardo en la Cordillera Cantábrica, es cada vez más habitual. En eso coinciden profesores universitarios, guardas forestales, vecinos y el Principado de Asturias. "Hay que ir con cautela, pero los indicios nos hacen pensar que es así, que se está produciendo la habituación del oso", señala Javier Naves Cienfuegos, biólogo profesor de la Universidad de Oviedo y uno de los mayores expertos en la materia. "Cada vez se ven más osos. Esa es la impresión que tenemos", coincide el guarda forestal del Principado de Asturias Raúl García. No sólo hay más avistamientos. Los ataques a las colmenas, el ganado y los frutales se han disparado. De 50 reses muertas en 1999 a unas 150 en la actualidad; el número de colmenas asaltadas se ha duplicado en 10 años.

La explicación es sencilla: todos los factores empujan en esa dirección. Por un lado, el furtivismo ha reducido la presión sobre los osos. Llevan 20 años sin recibir disparos -mejor dicho, recibiendo pocos- y las crías no huyen tanto del hombre. Además, hay más osos. Si a principios de los noventa los expertos calculaban que había unos 70, ahora la población ronda los 130, según explica Guillermo Palomero, de la Fundación Oso Pardo. El curso pasado se batió el récord de osas con crías, con 18 hembras controladas. Y este año, a falta de concluir el censo definitivo, volverá a superarse.

Más factores. Los osos tienen más basuras a su alcance y hay más gente por el monte. Algunos expertos añaden que cada vez hay menos arándanos en la Cordillera Cantábrica, un fenómeno probablemente asociado al calentamiento global. La reducción de uno de los alimentos básicos del oso empuja a los animales a buscar alimento en los valles. Como no parece que estas tendencias vayan a cambiar, lo previsible es que la habituación vaya a más.

Lo que puede parecer un síntoma de lo bien que van las cosas en la cordillera se puede volver contra los osos. Como explica Naves, "no es bueno que el oso se habitúe al hombre, que no se alimente por sí mismo. Un oso que come del hombre está muerto".

El investigador recuerda el caso del Parque Yellowstone, en EE UU, donde a finales de los sesenta las autoridades cerraron los basureros de los que se alimentaban los animales: "Murieron unos 150 osos, pero a la larga fue lo mejor para su conservación". De ahí surgió la imagen del guarda forestal persiguiendo al oso Yogui y a quienes le daban emparedados para comer.

La situación no es única. En Eslovenia, Rumania o Austria hay osos acostumbrados al hombre que crean problemas. "Si un oso se habitúa al hombre hay que espantarlo. Y deberíamos ir pensando en soluciones similares para la Cordillera Cantábrica", señala Naves. Una de las opciones más usadas es dispararle pelotas de goma cuando se acercan a una población, o asustarle con ruido. "Lo mejor es hacerle daño", sentencia.

La gestión del oso ya es complicada en la cordillera -un espacio relativamente pequeño y habitado, no es Alaska-. Por si faltaba algo llegaron los turistas. Tanto ha mejorado el avistamiento que ya hay empresas que, sin control, ofrecen viajes para verlos. Una de las pioneras es la británica Naturetrek, que el año pasado organizó su primer tour y que en junio de este año repetirá.

El responsable de los viajes a Somiedo (Asturias), Andy Tucker, explica: "No garantizamos a nuestros clientes que verán un oso, pero sí que lo buscaremos durante días, que iremos por el parque de Somiedo con guías locales". Una empresa francesa y varias locales ofrecen servicios parecidos.

Tucker niega que vayan a molestar a los osos. "Si vemos un oso estaremos en la otra ladera del valle, a distancia". La empresa no ha pedido permiso y no lo necesita: "Vamos por caminos públicos con guías locales. No hay que pedir permiso para pasear por el campo". La empresa organiza viajes para ver lobos en Zamora, linces en Andalucía y cetáceos en el Estrecho, entro otros muchos viajes para ver animales por el mundo. El viaje a ver los osos cuesta 1.200 euros.

El Principado de Asturias se opone al turismo en Somiedo. "El modelo [actual de conservación] está dando resultados y no queremos ponerlo en riesgo", explica una portavoz. Ésta añade que la Consejería de Medio Ambiente "no tiene ningún conocimiento de ninguna iniciativa de esa naturaleza". Pero de poco sirve.

Muchos científicos y ecologistas como la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, una de las asociaciones más activas, apoyan que se restrinja al máximo el turismo, ya que la población no está suficientemente consolidada. El guarda García sentencia: "Ya hay mucha gente siguiendo a los osos: guardas, fundaciones, profesores... Aunque se lleve cuidado molestamos a los osos y ellos se enteran de cuando llegamos aunque sólo sea por cerrar la puerta del coche".

Otros, como Palomero, apuestan por regularlo: "La gente quiere ver osos, como en otros sitios ve tigres o leones. O lo regulamos o funcionará sin control y puede ser peor".

Hace una década, los científicos radiomarcaron un oso en la cordillera. Con él seguían a toda su familia. Y lo que descubrieron fue que el turismo sí les afecta: "Los viernes por la tarde perdíamos casi siempre a los osos, se iban lejos. No sabíamos por qué hasta que nos dimos cuenta de que la llegada de gente al campo les expulsaba de su zona natural", señala Naves.

El oso marcado murió accidentalmente y se armó tal revuelo que nunca más se volvió a implantar un transmisor a ningún animal cantábrico. Eso la ha convertido en la única población europea sin ejemplares controlados 24 horas al día, algo que dificulta su estudio.

El turismo supone un riesgo potencial: ¿qué ocurrirá si una de estas empresas crea puestos fijos con comida para garantizarse el avistamiento del oso? Que se habituará aún más y cada vez tendrá menos miedo del hombre.

Aparte del riesgo de que los osos se acostumbren existe otro más remoto aunque mayor: que un día un bicho se cruce con un vecino que saca la basura y le ataque. El 1 de enero de 2000, un oso le desgarró la vena femoral a un hombre que, mientras paseaba por la montaña palentina, se acercó demasiado al animal. "Un oso es un animal salvaje con capacidad de matar. No debemos olvidarlo. Los incidentes que ha habido han sido generalmente por imprudencias de las personas, pero no podemos descartar que haya un ataque serio un día", señala Palomero.

Hasta ahora, el caso de Palencia es la excepción. En 2005, tres obreros leoneses hallaron un osezno atrapado en unas obras y se fotografiaron con él. La experiencia en otros países europeos con poblaciones estables de osos es que todos los años hay ataques.

Los científicos temen que, si no se frena la acomodación al hombre y aumentan los ataques al ganado o los panales, algunos vecinos puedan tomarse la justicia por su mano. En diciembre de 2005, el pueblo asturiano de Quirós recibió visitas continuas de un oso. De repente desapareció. No se le volvió a ver. Perdió el oso.


Fuente: EL PAÍS. 5 de Mayo de 2008


NOTA DEL GOBIERNO DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS

6 de Mayo de 2008

La Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural aclara que Asturias dispone de instrumentos de planificación eficaces para garantizar que la conservación y protección del oso prevalezca sobre el uso turístico La Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural aclara que Asturias dispone de instrumentos de planificación eficaces para garantizar que la conservación y protección del oso prevalezca sobre el uso turístico.

Ante las noticias aparecidas en los medios de comunicación sobre las intenciones de una empresa británica de organizar sin permiso viajes para avistar el oso pardo en la Cordillera Cantábrica y, en especial, en el Parque Natural de Somiedo, la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural quiere aclarar que el Gobierno asturiano se dispone de instrumentos de planificación eficaces para lograr el equilibrio entre el uso de conservación y el uso turístico, que hasta la fecha han dado resultados satisfactorios.

“El Principado de Asturias lleva 18 años dotado de instrumentos de planificación para garantizar la consolidación de la especie en la Cordillera. Sobre la base de esa convivencia, los instrumentos de planificación dejan claro que el uso público está en todo momento supeditado al de la conservación”, explicó la Consejera, Belén Fernández González. “El Gobierno del Principado está muy satisfecho de haber logrado fórmulas eficaces para garantizar el difícil equilibrio entre la conservación del medio natural y el uso público y desarrollo económico de sus territorios. Somiedo es un buen ejemplo de ello y queremos seguir avanzando en esta dirección. Inclinar la balanza en alguno de los sentidos daría al traste con las políticas realizadas hasta ahora que vamos a mantener y consolidar”, añadió.

La Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural garantiza además que “no va a ceder ni un ápice en todo lo que sea medidas de prevención para garantizar la tranquilidad, protección y conservación de la especie”, lo que implica aumentar el control de las actividades turísticas que puedan perjudicar a la especie. “El Plan Rector de Uso y Gestión y el Plan de Recuperación del Oso brindan ya mecanismos para asegurar la tranquilidad de la especie y evitar interferencias”, concluyó la Consejera.


Fuente: Gobierno del Principado de Asturias


MEDIO AMBIENTE REVISARÁ LA REGULACIÓN PARA EVITAR LA LLEGADA MASIVA DE TURISTAS

La llegada de touroperadores al Occidente con el oso pardo como reclamo ha levantado una agria polémica en la que el Gobierno del Principado ya ha dejado claro que se opondrá a un turismo basado en la observación de plantígrados.

La Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural anunció ayer que convocará este mismo mes al consejo rector del parque natural de Somiedo para abordar los programas de visitas al espacio natural para la observación de osos, después de que trascendiera que una empresa británica organiza excursiones con este fin, presuntamente sin los permisos correspondientes.

El Principado ha expresado su voluntad de modificar la regulación al respecto en el caso de que fuera necesario para evitar la llegada masiva de turistas que pudieran molestar al oso pardo en su hábitat natural. La Consejería subraya que el uso público del espacio natural «está en todo momento supeditado al de la conservación», por lo que «la protección del oso debe prevalecer sobre el uso turístico».

Por su parte, la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica criticó duramente la utilización del oso como activo turístico planteada por la Fundación Oso Pardo. Una sugerencia que fue lanzada hace dos años y que ya entonces suscitó un rechazo frontal por parte de los grupos conservacionistas. Según explican fuentes de la plataforma, la puesta en marcha de actividades turísticas de esta índole «es difícilmente reversible» y ocasionará «una mayor presión sobre un entorno natural que no cuenta con una extensión como para soportar más presencia humana».

El colectivo reconoce que el control de las empresas que organizan este tipo de visitas para ver osos no es fácil, pero en todo caso debe prevalecer el oso sobre la actividad turística. «Los osos no son compatibles con todos los usos, quienes han abierto este melón deben cerrarlo», advierte la plataforma. Por ello, sugieren que se controlen las rutas que utilizan estas empresas turísticas y que se evite la difusión de información acerca de la presencia de osos en el entorno de los núcleos de turismo.

En el mismo sentido se ha expresado el director de la Fundación Oso de Asturias, Carlos Zapico, que ha subrayado también el potencial peligro que puede suponer el acercamiento de los turistas a los osos. «No se trata de animales domésticos y es fácil que los visitantes acaben accediendo a los espacios restringidos», indica Zapico.

«Ya existen muchos problemas de gestión por la presión humana, es mejor dejar a los osos tranquilos en su hábitat, porque además ya tenemos a "Paca" y "Tola" para que los turistas las puedan ver», subraya el presidente de la Fundación, para quien las observaciones de osos «requieren unas precauciones necesarias».


Fuente: La Nueva España. 7 de Mayo de 2008


A VISTA DE OSO

- Una empresa inglesa ha organizado dos viajes para observar plantígrados.

- El Principado anuncia que controlará las visitas.

Nunca un paseo por el monte había levantando tanto revuelo. Una empresa inglesa, el gobierno del Principado y distintas fundaciones implicadas en un jaleo, que poco tiene de misterioso. El fondo de la cuestión son unas visitas turísticas organizadas por la empresa Naturetrek. En ellas, un grupo de turistas visitan Somiedo con la esperanza de ver un oso pardo, aunque, según el folleto de la oferta, plenamente conscientes de que es "casi imposible" y disfrutando de "las flores, los pájaros y hasta las mariposas". Las primera visitas de de este tipo se realizaron el pasado año, y para ello contaban con una guía local: Gloria Lana, que además había pertenecido durante años a la Fundación Oso Pardo.

El problema radica en que parece ser que el Principado nada sabía de estas visitas guiadas "para avistar osos". Ahora, un año después, una noticia aparecida en el diario El País les pone en alerta. Según explican, pronto "se convocará al Consejo Rector del Parque Natural de Somiedo para abordar monográficamente los programas de visitas al espacio natural para el avistamiento de osos". En esa reunión, se hará balance, según dicen, sobre la presencia de visitantes. El Principado aclara que van "a adoptar todas las medidas de prevención necesarias para garantizar la tranquilidad, protección y conservación de la especie" y añaden que "aunque ya existen mecanismos para evitar interferencias y asegurar la tranquilidad de la especie, si fuera necesario se aumentará el control para evitar que se desarrolle cualquier tipo de actividad turística que pueda perjudicar a la especie".

Y mientras en el Principado hacen estas declaraciones, en Hampshire, al sur de Inglaterra, se muestran sorprendidos: "No entendemos porqué desde el gobierno asturianos hacen estas declaraciones sin haber hablado antes con nosotros", explica Andy Tucker, el encargado del viaje asturiano. Tucker explica que "hicimos dos tours en el Parque de Somiedo y en ninguno de ellos vimos algún oso ya que es muy complicado". Los grupos son de menos de 15 personas, y ya están preparando un nuevo viaje desde Londres el próximo día 11 de junio. "No hay mucha demanda de ese viaje en concreto, precisamente por eso, porque la gente va desde aquí sabiendo que es muy difícil ver un oso", comenta Tucker.

Y esto lo corroborá la guía local de la empresa, Gloria Lana: "Eran rutas guiadas por Somiedo, vemos sitios típicos y la flora y la fauna, pero nunca ibamos a buscar osos". "Quedábamos a las 11 de la mañana, así que a esa hora difícil es ver ningún oso" añade la antigua trabajadora de la Fundación Oso Pardo, organización que, por otro lado se ha desmarcado de cualquier responsabilidad en este tema. "Nosotros no tenemos nada que ver con ninguna empresa inglesa", aseguró ayer su presidente, Guillermo Palomero.

Por otra parte, la Fundación Oso de Asturias, otra de las organizaciones medioambientales relacionadas con el oso pardo cantábrico, criticó ayer la realización de estas visitas a zonas importantes para la especie. En concreto, su director, Carlos Zapico, explicó que "estas visitas pueden perturbar la convivencia de los animales". Además, Zapico explicó que este tipo de turismo podría acarrear más problemas ya que puede haber "riesgos para las personas cuando éstas entran en el espacio de los animales". "Si hay calificados por la administración espacios de uso restringido es por algo", indicó Zapico. Desde Naturetrek, responden a esto: "Nuestra guía local nos dijo claramente en qué zonas podríamos entrar y en las que no y nosotros nos mantuvimos alejados estas últimas", explica Tucker. "La posibilidad de ver algún osos en nuestros paseos por Somiedo era realmente muy pequeña. De hecho, no los vimos", concluye el guía inglés.


Fuente: La Voz de Asturias. 7 de Mayo de 2008


LA FUNDACIÓN OSO PARDO CONSIDERA QUE NO EXISTE UNA HABITUACIÓN DEL OSO CANTÁBRICO HACIA EL HOMBRE


La Fundación Oso Pardo (FOP) manifestó hoy que no existe una habituación del oso cantábrico hacia el hombre, tras las noticias difundidas recientemente referidas a un supuesto cambio de comportamiento de esta especie que habría conducido a los ejemplares a perder el miedo al hombre y que traería consigo un mayor acercamiento a los pueblos, una artificialización de su dieta, un incremento de los ataques al ganado y un mayor riesgo de encuentros agresivos hacia el hombre.

"La Fundación Oso Pardo considera que estas afirmaciones no se ajustan a la realidad y que pueden contribuir a alterar el excelente grado de convivencia entre el oso pardo y los habitantes de la Cordillera Cantábrica logrado tras décadas de esfuerzos conservacionistas", puntualizó.

Según explicó la Fundación en un comunicado recogido por Europa Press, no es cierto que los osos se habitúen más al hombre, tal y como lo demuestra el hecho de que siempre haya existido una estrecha convivencia entre osos y humanos en la Cordillera Cantábrica, forzada por el limitado espacio que ambos comparten.

Asimismo, señaló que tradicionalmente, los osos han acudido de manera habitual a las zonas bajas de los valles y al entorno de pueblos para alimentarse, han atacado colmenares y maizales y han comido los frutos de los cerezos situados en los bordes de huertas y caminos. "Los tradicionales cortines son una buena muestra de esta ancestral convivencia", precisó.

"Tampoco puede aceptarse, como se ha difundido, que se estén incrementando los ataques al ganado por parte de los osos", apuntó y añadió que el número de reses abatidas por año está "relativamente estabilizado", ya que, en Asturias, por ejemplo, se ha pasado de 44 animales en 1999 a 32 en 2004, "muy por debajo" de las cifras recogidas en algunas de las citadas informaciones.

A la vista de estos datos, no parece que lo que fue antaño un conflicto pueda suponer un problema de conservación en la actualidad, no sólo por la escasa cuantía relativa de estos daños sino porque además su indemnización está adecuadamente asumida por las Administraciones responsables. Además de tratarse de un número relativamente bajo de reses, hay que considerar que algunas de ellas no son abatidas directamente por el oso sino consumidas como carroña.

"Por otro lado, los casos que se citan de los concejos asturianos de Quirós y Proaza de osos acercándose a poblamientos humanos para alimentarse, son situaciones excepcionales que no indican, en absoluto, un cambio de conducta que condicione en los osos una sustitución de los alimentos de origen natural por basuras o restos alimenticios de origen humano. El oso es un animal omnívoro, con una dieta muy amplia, que puede suplir la variable disponibilidad por causas naturales de un alimento concreto, por ejemplo arándanos, por otros recursos existentes", declaró.

En su opinión, tampoco son extrapolables a la situación de la Cordillera Cantábrica los ejemplos citados en algunas de las informaciones publicadas sobre poblaciones de osos de EEUU o de países del este de Europa que pueden mostrar una cierta dependencia de basuras o restos de origen humano, ya que estas poblaciones oseras son mucho más numerosas, densas, y condicionadas por unas circunstancias ecológicas y sociales "muy diferentes" a las presentes en las montañas del norte de España.

"Afortunadamente, sí es verdad que en los últimos años está aumentando el número de osos, lo que hace más probable un encuentro con el hombre. Dado que el oso es un animal salvaje y potencialmente peligroso, pueden ocurrir encuentros que sólo excepcionalmente pueden acabar con personas atacadas y con lesiones. Pero el riesgo de estos accidentes, absolutamente anecdóticos y que pueden prevenirse con básicas medidas de precaución, puede esgrimirse para crear una situación de alarma nada realista. Ni siquiera los paisanos de más edad recuerdan que nunca se haya producido un ataque de un oso a un ser humano con resultado de muerte", matizó.

Por otra parte, la Fundación consideró "injusto y tendencioso" insinuar que algunos vecinos puedan tomarse la justicia "por su mano" en base a que un oso dejara de verse después de aparecer varias veces en las inmediaciones de un pueblo.

"En la actualidad, el riesgo de extinción del oso pardo es afortunadamente menor que hace unas décadas. Deberíamos felicitarnos por ello y seguir contribuyendo a que la exitosa coexistencia conseguida entre osos y humanos en estos años se mantenga en el futuro, y que informaciones como las aparecidas en los últimos días no lleguen a generar un cambio de esta actitud, que tan positiva ha sido para la especie", concluyó.


Fuente: Diario Siglo XXI



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